La guindilla del capitalismo: un repartidor de Glovo estudia en Málaga mientras espera un pedido

Mucho se ha comentado en las últimas semanas el vandalismo y violencia con la que los jóvenes de Cataluña están protestando contra el encarcelamiento de Pablo Hasél. Todo este ruido generado por la prensa ha tapado la razón real detrás de todas estas movilizaciones: hartura, desesperanza y miedo que han explotado con el último chispazo, el encarcelamiento del rapero.

Y pocos ejemplos hay más claros que la última polémica imagen que se ha viralizado en las redes. Un joven repartidor de Glovo, empresa que contrata a sus trabajadores como falsos autónomos, estudia bajo la luz de una farola mientras espera su próximo pedido.

El autor, Pedro G. Díaz, asegura que “estuvo estudiando casi 20 minutos hasta que le entró un pedido”.

 

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