Cadena perpetua por matar a golpes a su bebé porque «no paraba de llorar»

Jordan Lee, un hombre de 29 años oriundo de Langashire, Inglaterra, ha sido condenado a cadena perpetua tras haber sido declarado culpable del asesinato de su hija, Willow Lee, de cuatro meses, a golpes.

Ocurrió en diciembre de 2020, cuando alertados por los vecinos, la policía se personó en su domicilio por los llantos del bebé. Al entrar, los agentes se encontraron a la bebé con varias lesiones en el cuerpo.

Los agentes trasladaron de inmediato a Willow al hospital, donde falleció tres días después por los fuertes traumatismos en su cabeza. Durante el interrogatorio, Lee afirmó que la pequeña se había caído del sofá, algo que no cuadraba con las pruebas de la autopsia del cuerpo de la niña, que reveló fuertes traumatismos craneales.

Lee cambió una primera vez de versión de los hechos, asegurando que había sufrido un accidente cuando la subió al primer piso de la casa. Sin embargo, las pruebas del cuerpo de la bebé mostraban que había sido agarrada, pellizcada, golpeada y abofeteada.

Finalmente, las pruebas concluyeron que «había causado un inmenso dolor y sufrimiento» a Willow, por el que poco después acabaría falleciendo.

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