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La inmobiliaria del Santander quiere poner en la calle a medio centenar de familias desfavorecidas

Las vecinas y vecinos de A Patiña, que no tienen a dónde ir, han salido a la calle para denunciar la situación en que los tiene la consultora.

Altamira, la consultora que gestiona los activos inmobiliarios del Banco Santander, ha iniciado el procedimiento para deshauciar a unas cincuenta familias del edificio A Patiña en la localidad de Cambre, en A Coruña. Allí viven familias con hijos y rentas inferiores al salario mínimo, mujeres víctimas de violencia, personas de movilidad reducida, invidentes o ancianos que viven solos y de pensiones o ayudas sociales ridículas. Muchas de esas personas se ven obligados a pedir ayudas sociales para poder pagar la luz, el gas o el alimento. Sus contratos de alquiler, sujetos a un régimen de protección oficial, han empezado a caducar, y la empresa quiere echarlos a la calle para poder subir las rentas.

El edificio fue construido por la empresa Fadesa, que lo hizo gracias a un acuerdo con la Xunta de Galicia. En dicho acuerdo se estipulaba que los pisos se alquilarían a personas desfavorecidas durante 20 años. Cuando empezó la crisis, Fadesa se lo vendió a Altamira. El régimen especial de alquiler, por el que las vecinas y vecinos pagaban entre 200 y 310 euros al mes, expiró en 2017.

Desde ese momento se dejaron de realizar las labores básicas de mantenimiento del edificio. Los vecinos y vecinas, en muchos casos con sus hijos e hijas, viven rodeados de hongos y humedades. A pesar de que la renta incluye una cocina equipada, hay familias que denuncian que se les ha estropeado algún electrodoméstico, como la nevera, y que la agencia no hace nada al respecto.

Los y las vecinas están empezando a recibir cartas en las que se les informa de que el próximo día 31 de octubre tendrán que abandonar su vivienda porque no pueden renovar el contrato. En algunos casos se les permite renovar con una subida de renta que no se pueden permitir. Sus contratos duran tres años, y si no pueden renovarlos, la totalidad de las familias acabará abandonando el edificio antes de que termine 2020. El problema es que la gran mayoría no se puede permitir otro tipo de vivienda y no tienen a dónde ir.

Algunos están convencidos de que esto se debe a que Altamira ha vendido recientemente el edificio a un fondo buitre estadounidense, Blackstone. Esta empresa estaría tomando medidas de la misma índole en toda España.

Entonces decidieron contactar con Vamos!, una iniciativa social a través de la cual llegaron a Irreversible TV, un medio que difunde noticias de contenido social por las redes. La plataforma grabó un video que recoge el testimonio de estas familias. A Patiña se ha llenado, además, de carteles y pancartas. Los vecinos y vecinas han empezado a celebrar asambleas y a concentrarse delante de las oficinas del Santander. Son conscientes de que la única manera de salir del apuro es con el apoyo de la sociedad. Concienciando a los clientes del banco, para que sepan a costa de quién rentabiliza sus inversiones.

Escrito por Enrique OC

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