Nueve meses de cárcel para un soldado que envió la foto de una mujer desnuda insinuando que era una compañera

Mujeres en el Ejército de Tierra. Twitter

La Sala de lo Militar del Tribunal Supremo ha reafirmado la condena a nueve meses de prisión para un soldado del Ejército de Tierra que envió a través de un grupo de Whatsapp formado por otros miembros de la unidad la foto de una mujer sin ropa insinuando que se trataba de una de sus compañeras.

La foto se difundió por la base militar, lo que provocó que la soldado recibiera numerosos comentarios al respecto. El propio condenado le envió un mensaje privado: “Estás buenísima. Menos mal que estoy casado, si no ibas a flipar”.

Dos compañeros informaron a la afectada de lo que estaba sucediendo, tras lo cual ella misma formuló el parte que originó el procedimiento judicial. La mujer de la foto ni siquiera era ella.

La desagradable situación “hizo llorar” a la soldado y le creó “desasosiego e intranquilidad” al sentirse “objeto de cuchicheos”, consideró probado el Tribunal Militar Territorial Cuarto, ante el que tuvo lugar el juicio oral.

Tal y como consta en la sentencia, en abril de 2016 un compañero del condenado envió por Whatsapp una veintena de fotografías de contenido erótico en las que se podía ver a mujeres no identificadas. Un mes después, cuando el condenado estaba en Polonia junto a su unidad, envió una de estas fotos a otro grupo de Whatsapp, del que eran miembros 13 compañeros, junto al comentario “¿Quién es? No doy pistas. Cada uno sabrá”.

Varios de los miembros del grupo asumieron que era su compañera L., una de las dos mujeres que formaban parte de la unidad. Uno de los soldados reenvió esta foto a otro grupo.

Ese mismo día, el ahora condenado mandó un mensaje a la soldado: “Acabamos de ver esta foto. Estás buenísima. Menos mal que estoy casado, si no ibas a flipar porque eres una chica excelente. Necesito que me envíes más fotos porque eres un ángel para mi”.

La mujer negó ser ella, les pidió que la dejaran en paz y anunció que les denunciará, tal y como hizo días después.

Finalmente, Francisco J. fue condenado por el delito recogido por el Código Penal Militar que castiga al militar que de públicamente “atente de modo grave contra la intimidad de otro o su dignidad personal”.

 

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